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5 momentos clave de Murph: ¿el Hero WOD más devastador del CrossFit?

bandera americana

Murph es un Hero WOD (entrenamiento del día, por sus siglas en inglés) de CrossFit creado en honor al teniente de la marina Michael P. Murphy. Este teniente estadounidense recibió de forma póstuma la medalla de honor por exponerse con valor y de forma directa al fuego enemigo mientras pedía ayuda para su equipo, poniendo en riesgo su propia vida para salvar las de sus compañeros.

Este entrenamiento Hero WOD fue diseñado en su honor para llevar al límite la resistencia mental de todos los que practican CrossFit. Si alguna vez has tenido el placer de probar este WOD tan brutal, reconocerás estos 5 «momentos Murph» característicos por los que todos debemos pasar mientras nos esforzamos por llegar al final de ese tercer kilómetro.

Estos son los ejercicios que se realizan en un entrenamiento Murph:

  • Carrera de 1,5 kilómetros
  • 100 dominadas
  • 200 flexiones
  • 300 sentadillas
  • Carrera de 1,5 kilómetros

Y los 5 pasos deben realizarse con un chaleco o armadura de 10 kilos.

1. El momento «Ahora toca Murph»

Con pasos arrogantes y confiados, entras en el box. Hoy estás a tope. Sea cual sea el reto que se te presente, estás preparado para lanzarte de cabeza a por él. Bromeas con tus compañeros de CrossFit. Has dejado atrás la jornada laboral y este momento es solo para ti. Ay, cuánto te gusta el box.

Hasta que tu entrenador anuncia el WOD.

meme de woody y buzz lightyear haciendo murph

Miras de reojo al compañero con el que sueles entrenar para ver si acaba de sentir la misma punzada de pánico al oír la terrible palabra «Murph».

La combinación de ejercicios no podía ser más terrible: Murph comienza y termina con una carrera de un kilómetro y medio que suena engañosamente fácil e incluye 100 dominadas, 200 flexiones y 300 sentadillas entre una carrera y otra.

Te preparas. El dolor está acercándose y tú te preguntas: ¿De verdad es físicamente posible hacer 100 dominadas y 200 flexiones en un WOD?

2. El momento «La estrategia Murph»

Pero tu entrenador lo tiene todo organizado. Lo ve: el gesto de pánico en tu cara. Es hora de crear una estrategia.

Cuando lo desglosas, no suena tan mal. 5 dominadas, 10 flexiones, 15 sentadillas. ¿Factible? Sí. ¿Factible 20 veces? No sé yo…

hombre practicando crossfit con anillas

3. El momento de pánico «Por qué voy a hacer el Murph»

La has clavado en el primer kilómetro y medio.

Has dividido tus dominadas, flexiones y sentadillas en sesiones más pequeñas y poco a poco vas consiguiéndolo.

Sin embargo, cuando llevas tres rondas y aún te quedan 17, te das cuenta de que has cometido un error. Un terrible error.

Hacer diez dominadas seguidas se está convirtiendo en todo un desafío, así que las repeticiones empiezan a dividirse en repeticiones aún más cortas.

Cuatro flexiones. Respiración. Tres flexiones. Agua. Dos flexiones. Estiramiento. Una flexión. ¡Siguiente!

A estas alturas, 17 rondas más pueden parecerte un millón.

El agotamiento se va abriendo paso e incluso las sentadillas (que, en secreto, habías considerado un rato de recuperación al comenzar) se están convirtiendo en una auténtica batalla.

¿Será este el WOD más largo del mundo? ¿Y si llega la hora de cerrar el box y te dejan aquí, desplomado en un charco de tu propio sudor? Esto se está haciendo eterno…

4. El momento de humildad

Te arden los cuádriceps, tienes la camiseta empapada y los brazos te cuelgan inertes a los costados: ya no te pertenecen. Te preguntas cuándo acabará y si alguien se dará cuenta si vas arrastrándote por el suelo hasta la puerta del coche.

Y luego empiezas a sentir algo en tu interior. Recuerdas que este es un entrenamiento Hero. Recuerdas lo que tu entrenador te ha dicho sobre Murph. No Murph, el terrible WOD que es toda una paliza, sino el hombre, el teniente Michael Murphy.

Recuerdas que te estás llevando al límite por un motivo. Piensas en las personas del servicio militar como el teniente Murphy que sirven a su país, que saltan de aviones C-130 y que pierden alguna extremidad e incluso su vida en nombre de la libertad. Piensas en lo que han sacrificado y entonces recuerdas que tú puedes dejarlo si quieres.

Si realmente quieres, puedes dejarlo todo, salir del box y sentarte en el coche a llorar. Pero entonces piensas que tu dolor y tu sufrimiento son insignificantes en comparación.

Y te recuperas.

El teniente Murphy nunca abandonó, así que tú tampoco lo harás.

momento de humildad después de un entrenamiento murph

5. El momento del sprint final (o no)

Tu momento de valor impulsado por el patriotismo te ha ayudado a pasar lo peor. Por fin se avista el final. No queda más que una mísera carrera de kilómetro y medio para acabar. Ya lo tienes.

Pero correr un kilómetro y medio nunca te había parecido tan duro. Olvídate del sprint final: tu mente te dice que corras, pero tus piernas solo responden arrastrándose de forma patética, al más puro estilo zombi y a una velocidad que recuerda a una abuelita cojeando con el andador.

Estas seguro al 99% de que este kilómetro y medio es más o menos tres veces más largo que el primero.

Al final vuelves cojeando al box como un ciervo herido.

Enhorabuena: ¡has sobrevivido al Murph!

mujer entrenando en la naturaleza

Sintiéndote honrado por haber participado, disfrutas del aperitivo posterior al entrenamiento, intentando desesperadamente impedir que tus maltratados callos manchen de sangre las patatas y las salsas.

Puede que se haya acabado por ahora. Pero recuerda que el entrenamiento Murph siempre te parecerá igual de devastador, no importa cuántas veces lo hagas.

Cada Murph que hagas, ya sea en el Día de los Caídos o en cualquier entrenamiento semanal, siempre te dará una dosis de humildad. Y si alguna vez tienes la sensación de que ya dominas el Murph, siempre te quedará el RX. ¿Alguien se apunta a añadirle peso al chaleco la próxima vez?

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